martes, 18 de enero de 2011

Poema 6 - Pablo Neruda (Veinte poemas de amor y una canción desesperada)

Te recuerdo como eras en el último otoño. 
Eras la boina gris y el corazón en calma. 
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo 
Y las hojas caían en el agua de tu alma. 
Apegada a mis brazos como una enredadera. 
las hojas recogían tu voz lenta y en calma. 
Hoguera de estupor en que mi sed ardía. 
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma. 
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: 
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa 
hacia donde emigraban mis profundos anhelos 
y caían mis besos alegres como brasas. 
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. 
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma! 
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. 
Hojas secas de otoño giraban en tu alma. 

lunes, 10 de enero de 2011

Mañana de verano

Me vendaste los ojos y me metiste en la minivan, el trayecto fue bastante largo, oscuro y silencioso. Recuerdo tus manos suaves frotando mis labios y mi cuello mientras conducíamos si articular palabra alguna.
La brisa helada de aquel invierno incesaba por la ventanilla pero tu calor corporal era suficiente para acabar con aquel estremecedor frío que recorría mi ser.
Detuviste el carro, me besaste apasionadamente y luego te bajaste dejándome solo a mí y a aquel silencio perpetuo que reinaba en aquel lugar.
Pase un largo tiempo a ciegas allí dentro esperando a que volvieras. Finalmente decidí quitarme las vendas de mis ojos para encontrarme con un hermoso atardecer el cual contemplabas desde la orilla de aquel lago en que nos conocimos aquel verano.
Tomé una frazada que yacía bajo mi asiento y  nos a cobijamos observando como el sol se ocultaba muy lentamente tras una colinas en el horizonte. Tomaste mi rostro con ambas manos, me miraste fijamente y dejaste caer una lágrima por tu pálida mejilla
- ¿Que te sucede?, ¿porqué lloras?, sabes que odio verte triste – dije mientras secaba sus lagrimas con mi boca.
- Estoy embarazada – me dijo sollozando.
Al ver mi rostro estupefacto, ella se levanto bruscamente y se dirigió hacia la minivan. La tomé del brazo y entre lágrimas dije
 – Es la mejor noticia que me han dado en toda mi vida, ¡voy a ser papá!
 Me sonrió y nuestros labios se entrelazaron liberando un magnetismo inexplicable.
La noche cayo y el día nos encontró al igual que aquella mañana de verano, juntos, los dos, en la orilla del río dándonos calor el uno al otro. 

lunes, 3 de enero de 2011

Vete y pega la vuelta

Me dices que me amas y luego me clavas un puñal en la espalda para después retorcerlo sin remordimiento alguno.
Me abrazas y me besas para luego escupirme en la cara y quemar fotos nuestras.
Me llamas cuando más me necesitas y me utilizas como cual trapo de piso cuando no.
Estoy harto de escuchar tus miserias y de soportar tus exabruptos en cada momento que pasamos juntos.
Eres una bipolar insoportable y adorable que quiere ser comprendida y odiada al mismo tiempo.
Contigo no se tiene sexo ni tampoco se hace el amor, por que tu conviertes todo acto carnal en una masacre.
Hoy digo basta y me libero de las cadenas de la opresión que liberaste sobre mí.
 Pongo un STOP a esta relación que me destroza y me carcome lentamente.
Admitámoslo, contigo ningún hombre tiene futuro y yo hoy te digo adiós.
Me voy y espero que nunca vuelvas a cruzarte en mi camino, por que si volviera a recordar todas esas cicatrices que dejaste marcadas en mi cuerpo y alma, no me hago responsable de mis actos.

martes, 18 de enero de 2011

Poema 6 - Pablo Neruda (Veinte poemas de amor y una canción desesperada)

Te recuerdo como eras en el último otoño. 
Eras la boina gris y el corazón en calma. 
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo 
Y las hojas caían en el agua de tu alma. 
Apegada a mis brazos como una enredadera. 
las hojas recogían tu voz lenta y en calma. 
Hoguera de estupor en que mi sed ardía. 
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma. 
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: 
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa 
hacia donde emigraban mis profundos anhelos 
y caían mis besos alegres como brasas. 
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. 
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma! 
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. 
Hojas secas de otoño giraban en tu alma. 

lunes, 10 de enero de 2011

Mañana de verano

Me vendaste los ojos y me metiste en la minivan, el trayecto fue bastante largo, oscuro y silencioso. Recuerdo tus manos suaves frotando mis labios y mi cuello mientras conducíamos si articular palabra alguna.
La brisa helada de aquel invierno incesaba por la ventanilla pero tu calor corporal era suficiente para acabar con aquel estremecedor frío que recorría mi ser.
Detuviste el carro, me besaste apasionadamente y luego te bajaste dejándome solo a mí y a aquel silencio perpetuo que reinaba en aquel lugar.
Pase un largo tiempo a ciegas allí dentro esperando a que volvieras. Finalmente decidí quitarme las vendas de mis ojos para encontrarme con un hermoso atardecer el cual contemplabas desde la orilla de aquel lago en que nos conocimos aquel verano.
Tomé una frazada que yacía bajo mi asiento y  nos a cobijamos observando como el sol se ocultaba muy lentamente tras una colinas en el horizonte. Tomaste mi rostro con ambas manos, me miraste fijamente y dejaste caer una lágrima por tu pálida mejilla
- ¿Que te sucede?, ¿porqué lloras?, sabes que odio verte triste – dije mientras secaba sus lagrimas con mi boca.
- Estoy embarazada – me dijo sollozando.
Al ver mi rostro estupefacto, ella se levanto bruscamente y se dirigió hacia la minivan. La tomé del brazo y entre lágrimas dije
 – Es la mejor noticia que me han dado en toda mi vida, ¡voy a ser papá!
 Me sonrió y nuestros labios se entrelazaron liberando un magnetismo inexplicable.
La noche cayo y el día nos encontró al igual que aquella mañana de verano, juntos, los dos, en la orilla del río dándonos calor el uno al otro. 

lunes, 3 de enero de 2011

Vete y pega la vuelta

Me dices que me amas y luego me clavas un puñal en la espalda para después retorcerlo sin remordimiento alguno.
Me abrazas y me besas para luego escupirme en la cara y quemar fotos nuestras.
Me llamas cuando más me necesitas y me utilizas como cual trapo de piso cuando no.
Estoy harto de escuchar tus miserias y de soportar tus exabruptos en cada momento que pasamos juntos.
Eres una bipolar insoportable y adorable que quiere ser comprendida y odiada al mismo tiempo.
Contigo no se tiene sexo ni tampoco se hace el amor, por que tu conviertes todo acto carnal en una masacre.
Hoy digo basta y me libero de las cadenas de la opresión que liberaste sobre mí.
 Pongo un STOP a esta relación que me destroza y me carcome lentamente.
Admitámoslo, contigo ningún hombre tiene futuro y yo hoy te digo adiós.
Me voy y espero que nunca vuelvas a cruzarte en mi camino, por que si volviera a recordar todas esas cicatrices que dejaste marcadas en mi cuerpo y alma, no me hago responsable de mis actos.