El estaba allí sentado, maniatado y amordazado; esperando su destino, paciente y tranquilo. Podría decirse que ya había aceptado que llegase su hora.
Su cabeza le daba vueltas, sus ojos solo podían ver una oscuridad profunda y húmeda, y en su boca un sabor indescriptible de tan horrible que era.
No sabe que hacer para lidiar con el aburrimiento y comienza a tararear una canción media macabra, y al terminar de tararear solo el comienzo, por que solo eso se sabia; deja escapar una carcajada. Pues si, se había vuelto loco.
