¡Parece que seguís creyendo que los porqués sirven para algo!
Bueno, en realidad, para algo sirven...
Sirven para dar explicaciones...
Para justificarme...,
Para no responsabilizarme de mis cosas...
Para esconderme detrás de las palabras...
Para excusarme...
Para evitar mi sentir...
Para relativizar mí presente a mi pasado...
Para no vivir aquí y ahora.
Qué diferencia con las preguntas más constructivas de ¿cómo? ¿Qué? ¿Cuando? o ¿para
Qué? ...
A veces, pienso que el porqué es el gran vicio del psicoanálisis. En su eterno retornar al pasado se parece a la arqueología: una gran construcción fantasiosa basada en suposiciones y en "hallazgos" que alimentan tales suposiciones.
-¿Cómo "suposiciones"? ¡La historia es una realidad!
-Bueno. Demostráme que existió realmente 1942.
-Te podría mostrar libros que datan de entonces
-¿Sería una prueba fehaciente?
-Bueno, prueba... prueba..., no.
-Vengamos más cerca. ¿Qué podrías hacer para demostrar que existió el mundo hace 100 años? -Te puedo mostrar fotos, recortes de diarios, ropas...
-¿Lo mismo para tu vida?-
-Lo mismo, más mis recuerdos.
-Lo mismo, más mis recuerdos.
--(Confusión)... Demostrar, creo que no, ¡pero todavía tengo mis recuerdos!
-En primer lugar, tus recuerdos podrían ser falsos recuerdos, podrían haber sido inducidos de manera artificial.
Nietzsche cuenta que la memoria y el orgullo peleaban: la memoria sostenía que había sucedido y el orgullo que no podía haber sucedido así. Se miraron... ¡y la memoria se dio por vencida!
En última instancia nuestro pasado es una suposición, una fantasía, una explicación de cómo los hechos llegaron a ser los actuales.
Además, tus recuerdos son aquí y ahora. No allí y entonces.
El recuerdo es útil -es cierto-, a veces es útil. Pero no lo es cuando apoyo mi vida en él. Cuando dependo de él, cuando digo "a mí me lo enseñaron así..." « siempre lo hice así..."«en mi casa era así...¨
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